Ciudadanía Digital

Ciberciudadanía

Miriam Hinojsa Dieck
Miriam Hinojsa Dieck
Politóloga |

La democracia moderna es fundamentalmente representativa. Esto quiere decir que la mayoría de los ejercicios democráticos en el mundo tienen que ver con la elección de representantes que tomarán las decisiones en el nombre de determinada comunidad: puede ser un país, un estado -en el caso de las federaciones-, un distrito electoral o un municipio. Hay dos postulados fundamentales que explican que la democracia haya evolucionado hacia la representatividad: el primero es la imposibilidad práctica de reunir a toda la ciudadanía involucrada en un mismo lugar y aun mismo tiempo y que todas y todos puedan expresarse en igualdad de circunstancias. El segundo tiene que ver con la imposibilidad de que la ciudadanía en general cuente con información relevante para el asunto que se va a definir. Pero, como podemos ver, el arribo del internet y, muy especialmente de las redes sociales ponen en entredicho ambos supuestos. El ciberespacio se convierte en una suerte de ágora griega con cabida y voz para prácticamente cualquier número de pobladores al tiempo que prácticamente toda la información está accesible. ¿Habremos llegado al punto de trascender a la representatividad y devolver las decisiones a la (ciber) ciudadanía?

Hay algunos elementos a considerar antes de darlo por hecho. De entrada, hay que poner en perspectiva la universalidad del acceso a internet. Existen brechas que, además, desafortunadamente suelen darse allí donde ya existían otras, por lo que las vulnerabilidades se subrayan: poblaciones pauperizadas que están resolviendo problemas tan básicos como las carencias alimentarias, grupos de edad avanzada que son analfabetas prácticos en las cuestiones digitales, por citar solo algunos. También debemos puntualizar que información no significa conocimiento. El que haya datos disponibles no resuelve el asunto de saber dónde buscarlos y sobre todo qué hacer con ellos. Así, ampliar la cobertura y el acceso a las herramientas digitales, al tiempo de que dotamos a la ciudadanía de habilidades y sentido crítico para que resulten verdaderas fuentes de empoderamiento aparecen aun como grandes retos en la vía hacia una participación ciudadana más directa.

Podemos ser el último de los escenarios del fenecido estado de cosas, o los primeros rayos de un alba que anuncia el surgimiento de una nueva era.

- Miriam Hinojosa Dieck, 2019