Pensamiento crítico

No son los bits o los bytes, es entender nuestro rol como ciudadanos digitales

Fernando Muñoz Z.
Fernando Muñoz Z.
Cofundador y director de proyectos en Impacto TIC |

Tal vez no sea evidente (o tal vez sí), pero con seguridad lo ocurrido en el mundo en el 2020 tendrá un impacto enorme en el comportamiento social en los próximos años.

La OEA y el BID, con el apoyo de la Universidad de Oxford y el Gobierno de Estonia, presentaron en julio de este año, un estudio que titularon: Ciberseguridad: riesgos, avances, y el camino a seguir en América Latina y el Caribe.

A pesar de lo que se pueda pensar por el nombre, el tema no es de tecnología: es de impacto social. Entre toda la información que proporciona, el estudio señala que "en un lapso de tres meses, experimentamos una aceleración de la transformación digital que se había anticipado que ocurriría en tres años".

En América Latina y específicamente en países como Colombia, donde un 40% de su población al comenzar la pandemia no tenía acceso a Internet, el salto puede ser mayor.

Solemos decir en Impacto TIC, empresa periodística colombiana dedicada a la divulgación de información de Tecnología, Innovación y Ciencia, que “lo importante de la tecnología no son los bits y los bytes, sino cómo esta transforma vidas y cambia el mundo”.

Cuando hablamos de la necesidad de digitalizar aún más nuestra sociedad, lo hacemos en relación a la urgente necesidad de tener más personas conectadas (bites y bytes), pero también en asegurarnos que brindemos los elementos necesarios para que esas personas aprovechen verdaderamente los beneficios de estar conectadas (transformar vidas y cambiar el mundo).

Hablamos de apropiación digital y esta no puede darse sin unos fundamentos claros y oportunos en torno a los derechos y deberes que nos implica volvernos ciudadanos digitales.

Hemos escuchado muchas veces que las crisis generan oportunidades. Ahora mismo, una de las grandes oportunidades que tiene un país como Colombia está en reducir las brechas y digitalizar a toda su población, pero de manera responsable.

Nuestra oportunidad está en impulsar una digitalización capaz de reducir la polarización y unir en torno a avanzar, en erradicar prácticas como las del matoneo y brindar escenarios seguros a las nuevas generaciones, aumentar las oportunidades para poblaciones vulnerables, generar crecimiento a través de la economía digital, aportar más conocimiento y difundir menos contenidos falsos.

Bienvenida una nueva normalidad en la que se impulsen y acogamos las buenas prácticas de una ciudadanía digital.

Cuando hablamos de la necesidad de digitalizar aún más nuestra sociedad, lo hacemos en relación a la urgente necesidad de tener más personas conectadas (bites y bytes), pero también en asegurarnos que brindemos los elementos necesarios para que esas personas aprovechen verdaderamente los beneficios de estar conectadas (transformar vidas y cambiar el mundo).

- Fernando Muñoz Z., 2020